El verano es tiempo de cocina ligera, de recuperar los tesoros del mar y de los huertos: principescas langostas al lado de humildes (¡y deliciosos!) jureles y sardinas, pimientos, tomates y berenjenas en su punto más dulce y sabroso, cerezas, albaricoques, melocotones… Algunos aprovechan el verano para descubrir el Mediterráneo; en Can Fabes, nos sumergimos en él todo el año en busca de la excelencia. Y la traemos, como siempre, a nuestra carta y a nuestros menús. Con novedades: una nueva estructura de la carta, que da al comensal la opción de crear un menú degustación personalizado, con varios servicios para cada plato; y la nueva carta de vinos, donde sólo tiene cabida la excelencia, una libreta de referencias indispensables para que, con su ayuda y los consejos del sumiller, la elección sea un placer, preludio de los demás placeres que esperan a los comensales.
Cuando el calor aprieta se agradece la cocina ligera, fresca, con pocas grasas y apetitosa. Los sabores de las conservas saladas, como anchoas y bacalao, siempre son bien recibidos, lo mismo que unas sencillas verduras a la parrilla aliñadas con hierbas aromáticas y aceite de oliva. Algunos platos veraniegos de la cocina popular de mi tierra, como la escalivada, la esqueixada o el empedrat, son emblemáticos.
Los frutos en verano son esenciales y pueden formar parte tanto de un entrante como de un postre. Una ensalada de frutas es siempre refrescante, un melón cantalupo macerado con vino dulce de Banyuls o un oporto o el archiconocido melón con jamón son de antología, pero un melón bien frío comido a cucharadas es un aperitivo colosal.
Las cocinas de verano son las menos sólidas, en el sentido literal: un gazpacho, un consomé en jalea o una vichyssoise son exponentes de cocina veraniega líquida, aunque no posean el empaque de otros platos líquidos de verano, como una bullabesa, o más sólidos, como una langosta roja del Mediterráneo con patatas.
Si asociamos bullabesa y langosta con el verano es porque ésta es la estación de la cocina marinera y del pescado en general, de guisos barrocos de pescado, que expresan nuestro sentir culinario y me cautivan y seducen igual que la magia de las hogueras en una noche de San Juan.
La renovación de la carta y de los menús continuará en otoño, cuando se produzca en Can Fabes uno de los acontecimientos gastronómicos del año: la incorporación de Xavier Pellicer como jefe de cocina y codirector del establecimiento. Su aportación contribuirá a aumentar el nivel de excelencia de nuestras propuestas culinarias: un todo que será mucho más que la suma de las partes y que permitirá que en Can Fabes haya siempre un gran cocinero, se llame Santamaria o Pellicer, al frente de un gran equipo.





